¡Viva la anormalidad!


Semana temática sobre el Orgullo


Desde hace unos días estoy completamente fuera de mí, totalmente anonadado.
Y es que resulta que leo una noticia que me sorprende: "UN PÁRROCO DE
SEVILLA CURA LA HOMOSEXUALIDAD"...


Si, si...como leen, la cura (más bien yo diría que lo intenta sin resultados). Y es
que parece ser que este cura párroco no se ha enterado de que la OMS
(Organización Mundial de la Salud) la excluyó de la Clasificación Estadística
Internacional de Enfermedades y otros Problemas de Salud el día 17 de Mayo de
1990.

Señores clérigos, hablemos de anormalidad. Lo normal para vosotros es no pagar
IBI por las iglesias de vuestra propiedad, lo normal es abusar sexualmente de
menores o como me contaba mi padre, llevarlos de prostitutas (y ya de paso
llevaros una alegría), lo normal es creer que Jesucristo es engendrado por obra y
gracia del espíritu santo (disculpe la expresión, "como se dice en mi pueblo, en
forma de pepino"). Lo normal, por supuesto, es que un padre de la iglesia viva en
una mansión en pleno centro de la Capital del Reino sin haberla ganado con el
sudor de su frente.

Discúlpeme de nuevo, es LAMENTABLE...

Anormal es según usted amarse, que es lo que usted predica, "amaros los unos a
los otros como yo os he amado" Juan 30:34. Anormal es probablemente para
usted darle una familia a un niño, seguramente para darle una vida mejor, darle
una educación digna, una sanidad digna, quererlo y amarlo como cualquier niño se
merece. Pero no, prefieren pedir donativos para que, créame que ocurre, mueran
de hambre millones de niños al día por falta de alimento.

Anormal para usted es que una pareja que se ama Sr. Párroco, se una en
MATRIMONIO, si, ha leído bien MATRIMONIO, para compartir sus vidas
llenos de amor, que puedan compartir unos derechos fundamentales como el
poder acompañar a su pareja en un hospital, o darle unos apellidos a unos hijos
adoptados...ah perdón esto último ya lo comenté antes...es anormal...

Pues bien, quédese con todo lo "normal" para usted, deje que las personas, con
derechos fundamentales por haber nacido, sigamos con nuestra "anormalidad".
Créame, seguiremos siendo esos "locos felices". Y como bien dice el
título..."¡VIVA LA ANORMALIDAD!.

Que Dios le acompañe.

Antonio Jesús Macías Mateos

Comisión de Garantías Estatal