El Gobierno renueva su apuesta por la austeridad por encima de las políticas sociales




La economía española protagoniza un nuevo milagro económico, según el Ejecutivo. El crecimiento será "el mayor de las principales economías desarrolladas" (sic), se crearán 600.000 empleos en este año 2015 y el país se financia a tipos mínimos. Sin embargo, las cuentas públicas para 2016 seguirán siendo "austeras", según ha reconocido el responsable de su diseño, Cristóbal Montoro. Los millonarios  ahorros en paro y en servicio de la deuda se destinarán a intentar cumplir los objetivos de déficit público de Bruselas y apenas se notarán en las partidas de gasto que mejor se traducen en el Estado del Bienestar.
De los alrededor de 8.000 millones que pretende ahorrar el Estado en 2016, poco o nada se traducirá en becas, prestaciones u otro tipo de políticas a los más desfavorecidos. Hacienda insiste una y otra vez que el grueso va al gasto social, porque en esta partida incluye a las pensiones. Sin embargo, las pensiones apenas subirán un 0,25% (el mínimo legal marcado por el factor de sostenibilidad), pero el gasto sube un 2,4%, debido a que cada vez hay más pensionistas con mejores prestaciones derivadas de la que entran jubilados al sistema con mejores prestaciones.
Así las cosas el envejecimiento de la población, se lleva otros 4.000 milones de euros que se incluyen dentro de este "gasto social" (que se lleva un 53,5% del presupuesto) pero que en gran parte se financia con las aportaciones de los trabajadores ya que el grueso de las pensiones son salario diferido. Otras pensiones no contributivas, como las de viudedad, se financian por la vía de los impuestos y precisamente Montoro ha insinuado que en la próxima legislatura estudiarán su recorte.
El titular de Hacienda se ha reiterado una y otra vez en que seguían con la política que ha tenido éxito en España, convencidos de que es lo mejor para el país y que en ningún caso haría como los socialistas que "se lo gastarían todo" y que han sido los Gobiernos "del despilfarro". Con todo, no se puede olvidar que aún queda por delante el trámite parlamentario, un trámite que será la antesala de la campaña electoral y cuyas medidas se pueden añadir como enmiendas al texto presentado ayer.
Esta es por tanto la única partida que crece de forma significativa ya que el resto de aumentos son muy discretos. Las becas apenas suben un 0,2%. Las políticas de sanidad crecen un 3,6% después de que sufrieran un tajo del 35%. Los fondos destinados a violencia de género suben un 6,32% pero a cambio caen las partidas destinadas a igualdad de oportunidades. Entre las dos aún están lejos de los 30 millones de euros de 2011.
La inversión en  infraestructuras se mantiene congelada y los fondos para la dependencia suben pero aún no logran compensar los recortes de años anteriores.
Así las cosas, los Presupuestos apenas se trasladan a los ciudadanos. El Indicador de Rentas Múltiples (IPREM) sigue congelado un año más, pese a que el presidente del Gobierno sí se sube el sueldo un 1%. Este indicador es el que marca el nivel de las ayudas que se pueden recibir, entre otras cuestiones. Fuentes de Hacienda han reconocido que esta puede ser una de las medidas que cambien en el trámite parlamentario como una concesión a los agentes sociales.
Solo los que tengan empleo percibirán en mayor medida algunas alegrías del presupuesto mediante rebajas fiscales pero que ya se materializarán en 2015. El Gobierno prevé que el próximo ejercicio aún 2,1 millones de personas perciban una prestación del Servicio Público de Empleo, pero la mayoría tendrán una ayuda asistencial que cuyas cuantías estarán alrededor de los 400 euros. Y eso pese a que la tasa de paro seguirá muy cerca del 20%, así que uno de cada cinco españoles activos seguirán en paro.