Adiós crisis, bienvenida precariedad

El ‘milagro español’ se basa en sueldos bajos y contratos basura.

Protesta de los trabajadores de Telefónica Movistar y de sus subcontratas en abril de 2015. /DAVID FERNÁNDEZ


Es posible que el discurso de los brotes verdes y la recuperación económica haya calado en una parte de la población en 2015, pero más probable es que a nivel material usted no haya notado gran cosa, por no decir nada.
“A las empresas les va mejor precisamente porque los salarios son más bajos, porque los contratos son más precarios. Es el secreto del ‘milagro español’”, explicaba a Diagonal la economista Miren Etxezarreta ya en febrero de este año. Si bien los datos indican un descenso del paro de un 10%en el último año, también es cierto que parte de este descenso se debe a la bajada de la población activa, y también a que el 90% del nuevo empleo es temporal. De hecho, la temporalidad no ha hecho más que subir en los últimos años, y se sitúa ya en un 26,15%.
 
El 90% del nuevo empleo es temporal
No parece que esta situación vaya a ser resuelta por el III Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colec­tiva, firmado entre los grandes sindicatos (CC OO y UGT) y la patronal (CEOE y Cepyme) en el mes de junio, que permite subidas de salarios de hasta un 1% –desvinculando los salarios del IPC– y “bajadas hasta el infinito”, como dijo el propio presidente de Cepyme.

La precariedad organizada

La precarización del empleo y la bajada de sueldos hasta puntos insoportables es precisamente lo que llevó a los técnicos de contratas, subcontratas y autónomos que trabajan para Telefónica-Movistar a plantear a finales de marzo una huelga indefinida en Ma­drid que en pocos días se había extendido al resto de comunidades y que, contra viento y marea –e incluso contra los acuerdos alcanzados entre CC OO y UGT y las contratas de Tele­fónica–, los tra­bajadores man­tuvieron du­ran­te 74 días. Orga­nizados en asam­bleas y coor­dinados en todo el Estado, por primera vez lograron unir en una misma lucha lo que Telefónica, convertida en empresa-red, había logrado dividir: miles de trabajadores que, a pesar de realizar el mismo trabajo, tenían hasta ocho modalidades contractuales distintas como empleados de con­tratas, sub­con­tratas y autóno­mos.
Descon­vocada por el agotamiento después de haber logrado una parte de los reclamos, los técnicos también lograron que decenas de can­didaturas muni­cipales que pos­terior­mente han lle­gado a los Ayun­ta­mien­tos fir­maran el Com­promiso de las escaleras, un documento en el que se comprometían a revertir y no firmar contratos con Telefónica y otras empresas que violen derechos laborales.
Aunque éste ha sido un año de menor conflictividad laboral, ejemplos como el de los técnicos de Telefónica-Movistar o la victoria de los trabajadores de Coca-Cola han jalonado estos 12 meses. Otros, como los trabajadores de las Bri­gadas de Refuerzo de Incendios Fores­tales (BRIF), a pesar de haber parado temporalmente el 10 de noviembre la huelga que mantenían desde hacía casi cuatro meses, continúan su batalla con la empresa pública Tragsa y el Ministerio de Me­dio Ambiente por unas condiciones salariales y laborales dignas.